
En estos días existen delincuentes dentro de las barras bravas, y aunque desafortunadamente no se pueda generalizar; existen algunas excepciones que pagan por otros pecadores
Por karumi Castillo Calle
Actualmente, ¿Quién no está mortificado por la violencia generada por los barristas de los clubes deportivos de fútbol? Se ha llegado a tal punto, donde se puede decir que la palabra barrista es solo una indirecta, y que la verdad es el trasfondo que viene a ser sinónimo de pandillero. Es una pena ver como poco a poco se van perdiendo jóvenes y a la vez como van ensuciando de sangre este deporte y así mismo, como las calles van formando parte de estos grupos por el simple hecho de sentirse aceptados en uno y de llenar alguna carencia de afecto, donde al final, solo consiguen hundirse cada vez más en un mundo en el que su único medio para sobrevivir es la violencia.
Si algunos de ustedes creían que el reciente caso de la chica Paola Vargas fue solo un ataque de pandilleros y arrojada fuera de una combi en marcha en la que viajaba es único, pues temo decirles que se equivocan. Lo que pasa es que la familia de esta señorita es de clase media y es así como pueden llegar a buscar a los responsables y que se haga justicia; sin embargo, en los pueblos jóvenes y zonas rurales, estas agresiones se dan a diario y no solo es el enfrentamiento entre barristas, sino también que estos suelen atacar a transeúntes que nada tienen que ver con sus riñas pero que casi siempre terminan “pagando pato”.
Pero no solo se dan estos hechos en el Perú, también en muchos países más, hasta se puede decir que en algunos de esos países si notan personas con actitudes raras, que pareciera que siguen a alguna barra, lo tildan como tales y aunque no lo sean y sean personas que estén copiando una moda, los comienzan a asediar.
Si bien es cierto, hoy en día la situación económica no marcha muy bien para muchos, y esto hace que muchas personas estén fuera de sus casas debido al trabajo, es así que debería haber comunicación entre los padres con sus hijos (aunque en la mayoría de los casos solo este a su lado uno de ellos), igualmente no debería descuidarse ese aspecto porque algunas de las consecuencias posteriores podría ser que los menores se lleguen a integrar a estas bandas y se vuelvan uno más de ellos.
Si estas personas que se hacen llamar barristas y en el fondo son pandilleros llegaran a tener un problema, pues es mejor que lo resuelvan como todos los demás y no descarriándose por la vida y dejarse llevar por el lado más fácil. Tienen que tomar conciencia y así dejar libre a la población. Esta claro que todos tenemos gustos diferentes, pero tampoco se tiene que llegar al extremo de volverse liberales y hacer lo que uno quiera, por algo vivimos en una sociedad y es así como que cada uno de nosotros debe de respetar a los demás para poder vivir en armonía.
Una buena decisión que podría venir de los altos cargos (como del presidente por ejemplo), sería instaurar el servicio militar obligatorio para que al menos los futuros prospectos de pandilleros o pseudos barristas tengan algo mas provechoso que hacer con sus vidas y respeten, el derecho de todas las personas a vivir tranquilamente, a vivir en paz.

0 comentarios:
Publicar un comentario