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El Perú y sus "Barras Bravas"
lunes, 16 de noviembre de 2009

Por Karumi Castillo Calle
Las barras bravas son aquellos grupos organizados dentro de una hinchada que se caracterizan por producir diversos incidentes violentos, (dentro y fuera del estadio), como despliegues pirotécnicos y cánticos empleados durante el desarrollo de los partidos.
Generalmente las barras bravas, también llamadas el grueso de la hinchada, utilizan banderas (a veces denominadas trapos o lienzos) y diferentes instrumentos musicales. Estas barras también se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, donde las entradas son las más baratas, aquellas que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie.
Este fenómeno se ha extendido, tanto en diversos grados, como en diferentes países de América. Generalmente tienen su origen en una cultura juvenil, sobre todo la de carácter urbano, donde se busca pertenecer a un grupo determinado.
Tradicionalmente, se ha asociado a las barras bravas con la marginalidad urbana, y el consumo de alcohol y drogas. En general, estas barras están conformadas por jóvenes entre los 14 y 25 años. Nacen en el Perú a finales de la década de 1960, como una agrupación de simpatizantes que se organizan para alentar a sus respectivos equipos, por medio de cánticos. Desde fines de la década de 1980, estas barras comenzaron progresivamente a transformarse , dando origen a las barras bravas con el nacimiento del Comando Sur de Alianza Lima en 1986 y la Trinchera Norte del Universitario, en 1988.
A partir del año 2000 los enfrentamientos entre las barras bravas han comenzado a tornarse más violentos, llegando incluso al uso de armas de fuego y muertes. Inicialmente el fenómeno apareció en la capital del país, sin embargo, con los años se expandió a provincias, como Arequipa y Cusco por ejemplo.
Si bien es claro que todas las competencias y eventos deportivos tienen "barras", las más conocidas son las formadas por los aficionados al fútbol en apoyo de un equipo en particular, dado que hasta el momento, el fútbol sigue siendo el deporte más popular (aunque ya no tanto como antes).
Las últimas noticias sobre barras bravas están a la orden del día, ya que estos muchachos toman el control en las calles de Lima, por su adicción a ir a los estadios a ver al equipo de sus amores. Desgraciadamente la cosa no queda ahí, estos chicos van por las calles haciendo lo que se llama pandillaje y vandalismo, asaltando y golpeando a quien se le cruce en su camino.
Un ángel más

Miraflores, 10 de octubre del 2009
Señor Director:
Me da mucha pena el caso de la joven Paola Vargas. Me siento muy indigna porque me ponga a pensar que ya no hay seguridad en el país, ya no podemos transitar por las calles de Lima, ahora ni en los medios de transporte nos podemos seguir seguros. ¿Cómo vamos a dejar que nuestros hijos vayan por solos por la calle? Esto es muy preocupando. Sr. Presidente, castigue como se merece al culpable de asesinar a Paola Vargas.
María Elena Rodríguez
DNI Nº 07845680
Respuesta:
Bolón ya fue capturado y está recluído en el penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, ahora solo nos queda esperar la justicia limeña. Jueces y autoridades del Estado Peruano, en sus manos la decisión final.
¿Barristas o Pandilleros?

En estos días existen delincuentes dentro de las barras bravas, y aunque desafortunadamente no se pueda generalizar; existen algunas excepciones que pagan por otros pecadores
Por karumi Castillo Calle
Actualmente, ¿Quién no está mortificado por la violencia generada por los barristas de los clubes deportivos de fútbol? Se ha llegado a tal punto, donde se puede decir que la palabra barrista es solo una indirecta, y que la verdad es el trasfondo que viene a ser sinónimo de pandillero. Es una pena ver como poco a poco se van perdiendo jóvenes y a la vez como van ensuciando de sangre este deporte y así mismo, como las calles van formando parte de estos grupos por el simple hecho de sentirse aceptados en uno y de llenar alguna carencia de afecto, donde al final, solo consiguen hundirse cada vez más en un mundo en el que su único medio para sobrevivir es la violencia.
Si algunos de ustedes creían que el reciente caso de la chica Paola Vargas fue solo un ataque de pandilleros y arrojada fuera de una combi en marcha en la que viajaba es único, pues temo decirles que se equivocan. Lo que pasa es que la familia de esta señorita es de clase media y es así como pueden llegar a buscar a los responsables y que se haga justicia; sin embargo, en los pueblos jóvenes y zonas rurales, estas agresiones se dan a diario y no solo es el enfrentamiento entre barristas, sino también que estos suelen atacar a transeúntes que nada tienen que ver con sus riñas pero que casi siempre terminan “pagando pato”.
Pero no solo se dan estos hechos en el Perú, también en muchos países más, hasta se puede decir que en algunos de esos países si notan personas con actitudes raras, que pareciera que siguen a alguna barra, lo tildan como tales y aunque no lo sean y sean personas que estén copiando una moda, los comienzan a asediar.
Si bien es cierto, hoy en día la situación económica no marcha muy bien para muchos, y esto hace que muchas personas estén fuera de sus casas debido al trabajo, es así que debería haber comunicación entre los padres con sus hijos (aunque en la mayoría de los casos solo este a su lado uno de ellos), igualmente no debería descuidarse ese aspecto porque algunas de las consecuencias posteriores podría ser que los menores se lleguen a integrar a estas bandas y se vuelvan uno más de ellos.
Si estas personas que se hacen llamar barristas y en el fondo son pandilleros llegaran a tener un problema, pues es mejor que lo resuelvan como todos los demás y no descarriándose por la vida y dejarse llevar por el lado más fácil. Tienen que tomar conciencia y así dejar libre a la población. Esta claro que todos tenemos gustos diferentes, pero tampoco se tiene que llegar al extremo de volverse liberales y hacer lo que uno quiera, por algo vivimos en una sociedad y es así como que cada uno de nosotros debe de respetar a los demás para poder vivir en armonía.
Una buena decisión que podría venir de los altos cargos (como del presidente por ejemplo), sería instaurar el servicio militar obligatorio para que al menos los futuros prospectos de pandilleros o pseudos barristas tengan algo mas provechoso que hacer con sus vidas y respeten, el derecho de todas las personas a vivir tranquilamente, a vivir en paz.
Barras muy bravas

Lima, 28 de octubre del 2009
Señor Director:
Siempre me hago la pregunta, ¿hasta cuándo soportaremos tanta violencia por parte de las barras bravas? Estos tipos paran armados y lamentablemente a veces la policía sólo se para con su sirena y no hace más. Pero pensando bien que se va ha meter un patrullero entre 40 personas drogadas y con armas.
Creo que el ministerio debe tomar cartas en el asunto y comenzar a educar a la población, incentivándola a que no se deje llevar por el desenfreno de una pasión, como es el caso de los hinchas de los equipos de fútbol. No sigamos esta cadena de desgracias.
Alberto Palacios
DNI Nº 46401478
Respuesta:
Hacemos un llamado a las autoridades, a los Ministerios, tanto del Interior como de Justicia para que impongan normas y sanciones drásticas que sancione de una manera impecable a los culpables. No podemos seguir con esta serie de tragedias que cada día incrementan más y parece que nunca acabará.
Cuando los tambores suenan

Personas llenas de “emoción” por su equipo favorito de fútbol desbordan violencia generando accidentes e inclusive, la muerte
Por Johana Gao Chung
Como lobos hambrientos de violencia, los vándalos lanzan gritos de venganza intentando desatar una “guerra” entre las barras bravas, para sembrar el caos y perpetrar asaltos callejeros y saqueos.
Son los mismos marginales filmados, fotografiados, conocidos y reconocidos mil veces durante los últimos cuatro años, pero que siempre salen libres bajo el argumento de “falta de pruebas” que les brinda un escudo protector a su salvajismo.
Aunque parezca increíble, los servicios de inteligencia de la Policía Nacional no han podido desbaratar a esta red de vándalos que actúa impunemente en la vía pública o que desatan violentas peleas callejeras en los pueblos jóvenes convertidos en tierra de nadie.
La violencia de las barras bravas es un fenómeno que alcanzó hasta a los países desarrollados que aplicaron duras sanciones para castigar a los “hooligans” en Inglaterra o los “cabeza rapadas” en Alemania.
Sin embargo, en nuestro país, las barras bravas siguen siendo sinónimo de violencia e impunidad debido a que estos fanáticos avezados, amparados en que son menores de edad, atacan a quien se cruza en su camino.
La “solución” de las autoridades policiales, municipales y deportivas, fue brindarles escolta, conducirlos en buses al estadio y hacerse de la vista gorda cuando los “angelitos” se peleaban o destrozaban autos y ventanales a pedrada limpia.
Es, pues, hora de abordar este gravísimo problema social en forma integral, con duras sanciones que abarquen desde el pandillero que desata la violencia hasta los que financian y apoyan a las barras bravas. Urge pronta solución antes que la pesadilla se expanda como un cáncer social de inimaginables consecuencias.
¿La justicia es igual a dinero?

Por Nuria Araníbar
La primera impresión es que tuvo que pasarle una tragedia a una familia de “clase socioeconómica media alta”, que tienen acceso y las facilidades necesarias para reclamar sus derechos, para poner de nuevo el tema en la agenda pública y descubrir que hay muchas más víctimas de las “Barras Bravas”. Lastimosamente, en esta ciudad, ya habían ocurrido asesinatos y daños a terceros ocasionados por dichos grupos pero no se había hecho nada al respecto; inclusive ya había casos de barristas e inocentes muertos, pero ello no fue pretexto para que los medios ni las autoridades ni los clubes deportivos resuelvan los casos como debe de ser.
A pesar de todos los antecedentes que vimos tuvo que pasar el caso de Maria Paola Vargas para que el Ministerio del Interior y los clubes de fútbol hagan lo que debieron de hacer hace tiempo: que los clubes dejen de regalarles entradas a los barristas hasta que sean debidamente empadronados y documentados.
La medida llegó demasiado tarde para Maria Paola, sin embargo, dicha medida es sólo un paliativo.
Otra preocupación es que bastante gente ilusa cree que mandar a los integrantes de las barras bravas al servicio militar obligatorio soluciona el problema. No hay nada más falso. Lo único que haría eso es darle a dichas personas mayores facilidades para ejercer la delincuencia, acceso a armas de mayor alcance y mayores facilidades de rebajar a sus víctimas bajo la idealización del sometimiento para conseguir resultados. Por eso, todo servicio militar debe de ser voluntario.
Entre las barrabasadas dichas está la del Presidente Alan García, quién le pide a la policía “perdigonear” a los barristas que ocasionen desmanes.
En primer lugar deben de darse las facilidades para que la policía opere efectivamente (con lo cual puedan captar pruebas de los vándalos, puedan detenerlos y que no salgan impunemente) y por último, a problemas complejos deben de haber soluciones complejas y una respuesta “matonesca”, como la que da el presidente, sólo enervará conflictos e impulsará la desconfianza de la policía nacional haciéndola una “pandilla legal” ante los ojos de cualquier barra brava.
El origen de lo que es hoy una realidad

Por Johana Gao Chung
En el Perú el pandillaje es uno de los principales problemas. Se inició hace mas de diez años a raíz de problemas familiares, que causa la rebeldía en los adolescentes - jóvenes; problemas económicos, lo que los lleva a la delincuencia (robo, asalto a mano armada, agresión física, daños a bienes públicos y privados, violación, etc.) Los integrantes de las pandillas presentan diversos problemas en su salud y, a la vez causan diversos problemas en nuestra sociedad.
Las pandillas están conformadas por adolescentes y jóvenes que buscan experimentar diferentes comportamientos sociales, pero no son delincuentes. Las agresiones físicas que cometen son contra otras pandillas que comparten su misma mentalidad, casi nunca a terceras personas. Por otro lado, los pandilleros pueden llegar a formar las tan temibles "BARRAS BRAVAS", los cuales son aficionados a algún equipo de fútbol, (hinchas, simpatizantes de clubes como Universitario de Deportes, Alianza Lima, Sport Boys, Cristal, etc.) cuya ceremonia es vestida de violencia, la realidad de la problemática del Pandillaje pernicioso en Lima, y conos constituye una situación crítica por la presencia de este fenómeno social, que sus integrantes transgreden el ordenamiento penal, afectando gravemente el bien jurídico protegido como la vida, bienes públicos o privados, obstaculización de vías de comunicación, ocasionan cualquier tipo de desmanes, que alteran el orden interno, es así, que hace poco tiempo ha ocurrido la muerte de una mujer llamada Paola Vargas, la cual fue empujada de un transporte público por el conocido pandillero perteneciente a un grupo de “Barra Brava” apodado “Bolón”.
El Pandillaje Pernicioso que se desarrolla en Lima son por que existen organizaciones de pandillas definidas con cabecillas, líderes o jefes y, barras bravas que lesionan el bien jurídico protegido y hay enfrentamientos entre pandillas los fines de semana, sábados y domingos con ocasión de fiestas chicha, en polladas (en diferentes locales situados en la Carretera Central y otros centros de diversión de Lima), antes y después de los partidos de fútbol profesional que se protagonizan en el estadio Monumental del Club Universitario de Deportes, ubicado en la parte final de la Prolongación Javier Prado del Distrito de Ate Vitarte, entre los límites de la Urb. Mayorazgo del distrito de La Molina, el Estadio de Alianza Lima ubicado en la Victoria y en otros.
Estas personas generan violencia, antes, durante y después del partido en las afueras de los estadios, asaltando a los transeúntes y creando destrozos en todo tipo de propiedades; sin embargo, en la realidad también agreden a terceras personas como a bienes públicos y privados, infringiendo la ley penal, que en derecho penal se denomina menores infractores de la ley penal, dado la menoría de edad son sujetos inimputables.
Mano dura con “Barras Bravas”
Estos grupos de jóvenes pandilleros deberían mantenerse al margen de su pasión por el fútbol sin causar daños a terceras personas, así éstos no generarán pánico, temor, e inclusive la muerte a los ciudadanos.
Lamentablemente el Estado Peruano no hace nada respecto a este tema, lo deja pasar como si nada hubiera pasado, haciéndose de la vista gorda a más de un millón de problemas que estos grupos aquejan a nuestra sociedad.
En el Perú, el fenómeno de la delincuencia juvenil crece incontrolablemente. Según cifras extraoficiales, en Lima hay más de 500 pandillas juveniles con cerca de 20.000 miembros. Se pueden clasificar en pandillas escolares, barras bravas o pandillas delictivas. El 14% de los limeños ha sido víctima de agresiones de pandillas en los últimos doce meses y el 93% considera que este problema es muy grave.
La mayoría de las pandillas juveniles son una respuesta social que busca reconocimiento e inclusión en sociedades donde las formas institucionales tradicionales (familia, escuela y trabajo) están en crisis o abierta descomposición. La adhesión incondicional al líder, la red de lealtades y el territorio delimitado manifiestan una desesperada voluntad de afirmar una identidad individual y/o social y filiarse con un espacio propio.
En la ciudad de Lima, los distritos con más pandillas son Comas, Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Callao. El perfil del pandillero típico remite a las cicatrices de la pobreza, la violencia familiar, la exclusión social, el desempleo y el consumo de drogas. A pesar de ello, el fenómeno no puede ser reducido a los típicos problemas de los barrios periféricos pobres; hoy, las pandillas ganan terreno entre las clases medias.
Debemos evitar estos terribles problemas antes de que sea demasiado tarde y no nos demos con la sorpresa que el día de mañana una de las víctimas por estos delincuentes sin conciencia hayan cometido un acto vandálico con algún ser cercano a nosotros.
Lamentablemente el Estado Peruano no hace nada respecto a este tema, lo deja pasar como si nada hubiera pasado, haciéndose de la vista gorda a más de un millón de problemas que estos grupos aquejan a nuestra sociedad.
En el Perú, el fenómeno de la delincuencia juvenil crece incontrolablemente. Según cifras extraoficiales, en Lima hay más de 500 pandillas juveniles con cerca de 20.000 miembros. Se pueden clasificar en pandillas escolares, barras bravas o pandillas delictivas. El 14% de los limeños ha sido víctima de agresiones de pandillas en los últimos doce meses y el 93% considera que este problema es muy grave.
La mayoría de las pandillas juveniles son una respuesta social que busca reconocimiento e inclusión en sociedades donde las formas institucionales tradicionales (familia, escuela y trabajo) están en crisis o abierta descomposición. La adhesión incondicional al líder, la red de lealtades y el territorio delimitado manifiestan una desesperada voluntad de afirmar una identidad individual y/o social y filiarse con un espacio propio.
En la ciudad de Lima, los distritos con más pandillas son Comas, Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Callao. El perfil del pandillero típico remite a las cicatrices de la pobreza, la violencia familiar, la exclusión social, el desempleo y el consumo de drogas. A pesar de ello, el fenómeno no puede ser reducido a los típicos problemas de los barrios periféricos pobres; hoy, las pandillas ganan terreno entre las clases medias.
Debemos evitar estos terribles problemas antes de que sea demasiado tarde y no nos demos con la sorpresa que el día de mañana una de las víctimas por estos delincuentes sin conciencia hayan cometido un acto vandálico con algún ser cercano a nosotros.
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