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martes, 17 de noviembre de 2009
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El Perú y sus "Barras Bravas"

lunes, 16 de noviembre de 2009

Por Karumi Castillo Calle

Las barras bravas son aquellos grupos organizados dentro de una hinchada que se caracterizan por producir diversos incidentes violentos, (dentro y fuera del estadio), como despliegues pirotécnicos y cánticos empleados durante el desarrollo de los partidos.

Generalmente las barras bravas, también llamadas el grueso de la hinchada, utilizan banderas (a veces denominadas trapos o lienzos) y diferentes instrumentos musicales. Estas barras también se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, donde las entradas son las más baratas, aquellas que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie.

Este fenómeno se ha extendido, tanto en diversos grados, como en diferentes países de América. Generalmente tienen su origen en una cultura juvenil, sobre todo la de carácter urbano, donde se busca pertenecer a un grupo determinado.

Tradicionalmente, se ha asociado a las barras bravas con la marginalidad urbana, y el consumo de alcohol y drogas. En general, estas barras están conformadas por jóvenes entre los 14 y 25 años. Nacen en el Perú a finales de la década de 1960, como una agrupación de simpatizantes que se organizan para alentar a sus respectivos equipos, por medio de cánticos. Desde fines de la década de 1980, estas barras comenzaron progresivamente a transformarse , dando origen a las barras bravas con el nacimiento del Comando Sur de Alianza Lima en 1986 y la Trinchera Norte del Universitario, en 1988.

A partir del año 2000 los enfrentamientos entre las barras bravas han comenzado a tornarse más violentos, llegando incluso al uso de armas de fuego y muertes. Inicialmente el fenómeno apareció en la capital del país, sin embargo, con los años se expandió a provincias, como Arequipa y Cusco por ejemplo.

Si bien es claro que todas las competencias y eventos deportivos tienen "barras", las más conocidas son las formadas por los aficionados al fútbol en apoyo de un equipo en particular, dado que hasta el momento, el fútbol sigue siendo el deporte más popular (aunque ya no tanto como antes).

Las últimas noticias sobre barras bravas están a la orden del día, ya que estos muchachos toman el control en las calles de Lima, por su adicción a ir a los estadios a ver al equipo de sus amores. Desgraciadamente la cosa no queda ahí, estos chicos van por las calles haciendo lo que se llama pandillaje y vandalismo, asaltando y golpeando a quien se le cruce en su camino.

Un ángel más


Miraflores, 10 de octubre del 2009

Señor Director:

Me da mucha pena el caso de la joven Paola Vargas. Me siento muy indigna porque me ponga a pensar que ya no hay seguridad en el país, ya no podemos transitar por las calles de Lima, ahora ni en los medios de transporte nos podemos seguir seguros. ¿Cómo vamos a dejar que nuestros hijos vayan por solos por la calle? Esto es muy preocupando. Sr. Presidente, castigue como se merece al culpable de asesinar a Paola Vargas.

María Elena Rodríguez
DNI Nº 07845680


Respuesta:

Bolón ya fue capturado y está recluído en el penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, ahora solo nos queda esperar la justicia limeña. Jueces y autoridades del Estado Peruano, en sus manos la decisión final.

¿Barristas o Pandilleros?


En estos días existen delincuentes dentro de las barras bravas, y aunque desafortunadamente no se pueda generalizar; existen algunas excepciones que pagan por otros pecadores


Por karumi Castillo Calle

Actualmente, ¿Quién no está mortificado por la violencia generada por los barristas de los clubes deportivos de fútbol? Se ha llegado a tal punto, donde se puede decir que la palabra barrista es solo una indirecta, y que la verdad es el trasfondo que viene a ser sinónimo de pandillero. Es una pena ver como poco a poco se van perdiendo jóvenes y a la vez como van ensuciando de sangre este deporte y así mismo, como las calles van formando parte de estos grupos por el simple hecho de sentirse aceptados en uno y de llenar alguna carencia de afecto, donde al final, solo consiguen hundirse cada vez más en un mundo en el que su único medio para sobrevivir es la violencia.

Si algunos de ustedes creían que el reciente caso de la chica Paola Vargas fue solo un ataque de pandilleros y arrojada fuera de una combi en marcha en la que viajaba es único, pues temo decirles que se equivocan. Lo que pasa es que la familia de esta señorita es de clase media y es así como pueden llegar a buscar a los responsables y que se haga justicia; sin embargo, en los pueblos jóvenes y zonas rurales, estas agresiones se dan a diario y no solo es el enfrentamiento entre barristas, sino también que estos suelen atacar a transeúntes que nada tienen que ver con sus riñas pero que casi siempre terminan “pagando pato”.

Pero no solo se dan estos hechos en el Perú, también en muchos países más, hasta se puede decir que en algunos de esos países si notan personas con actitudes raras, que pareciera que siguen a alguna barra, lo tildan como tales y aunque no lo sean y sean personas que estén copiando una moda, los comienzan a asediar.

Si bien es cierto, hoy en día la situación económica no marcha muy bien para muchos, y esto hace que muchas personas estén fuera de sus casas debido al trabajo, es así que debería haber comunicación entre los padres con sus hijos (aunque en la mayoría de los casos solo este a su lado uno de ellos), igualmente no debería descuidarse ese aspecto porque algunas de las consecuencias posteriores podría ser que los menores se lleguen a integrar a estas bandas y se vuelvan uno más de ellos.

Si estas personas que se hacen llamar barristas y en el fondo son pandilleros llegaran a tener un problema, pues es mejor que lo resuelvan como todos los demás y no descarriándose por la vida y dejarse llevar por el lado más fácil. Tienen que tomar conciencia y así dejar libre a la población. Esta claro que todos tenemos gustos diferentes, pero tampoco se tiene que llegar al extremo de volverse liberales y hacer lo que uno quiera, por algo vivimos en una sociedad y es así como que cada uno de nosotros debe de respetar a los demás para poder vivir en armonía.

Una buena decisión que podría venir de los altos cargos (como del presidente por ejemplo), sería instaurar el servicio militar obligatorio para que al menos los futuros prospectos de pandilleros o pseudos barristas tengan algo mas provechoso que hacer con sus vidas y respeten, el derecho de todas las personas a vivir tranquilamente, a vivir en paz.

Barras muy bravas


Lima, 28 de octubre del 2009

Señor Director:

Siempre me hago la pregunta, ¿hasta cuándo soportaremos tanta violencia por parte de las barras bravas? Estos tipos paran armados y lamentablemente a veces la policía sólo se para con su sirena y no hace más. Pero pensando bien que se va ha meter un patrullero entre 40 personas drogadas y con armas.

Creo que el ministerio debe tomar cartas en el asunto y comenzar a educar a la población, incentivándola a que no se deje llevar por el desenfreno de una pasión, como es el caso de los hinchas de los equipos de fútbol. No sigamos esta cadena de desgracias.

Alberto Palacios
DNI Nº 46401478

Respuesta:

Hacemos un llamado a las autoridades, a los Ministerios, tanto del Interior como de Justicia para que impongan normas y sanciones drásticas que sancione de una manera impecable a los culpables. No podemos seguir con esta serie de tragedias que cada día incrementan más y parece que nunca acabará.

Cuando los tambores suenan


Personas llenas de “emoción” por su equipo favorito de fútbol desbordan violencia generando accidentes e inclusive, la muerte

Por Johana Gao Chung

Como lobos hambrientos de violencia, los vándalos lanzan gritos de venganza intentando desatar una “guerra” entre las barras bravas, para sembrar el caos y perpetrar asaltos callejeros y saqueos.

Son los mismos marginales filmados, fotografiados, conocidos y reconocidos mil veces durante los últimos cuatro años, pero que siempre salen libres bajo el argumento de “falta de pruebas” que les brinda un escudo protector a su salvajismo.
Aunque parezca increíble, los servicios de inteligencia de la Policía Nacional no han podido desbaratar a esta red de vándalos que actúa impunemente en la vía pública o que desatan violentas peleas callejeras en los pueblos jóvenes convertidos en tierra de nadie.

La violencia de las barras bravas es un fenómeno que alcanzó hasta a los países desarrollados que aplicaron duras sanciones para castigar a los “hooligans” en Inglaterra o los “cabeza rapadas” en Alemania.

Sin embargo, en nuestro país, las barras bravas siguen siendo sinónimo de violencia e impunidad debido a que estos fanáticos avezados, amparados en que son menores de edad, atacan a quien se cruza en su camino.
La “solución” de las autoridades policiales, municipales y deportivas, fue brindarles escolta, conducirlos en buses al estadio y hacerse de la vista gorda cuando los “angelitos” se peleaban o destrozaban autos y ventanales a pedrada limpia.

Es, pues, hora de abordar este gravísimo problema social en forma integral, con duras sanciones que abarquen desde el pandillero que desata la violencia hasta los que financian y apoyan a las barras bravas. Urge pronta solución antes que la pesadilla se expanda como un cáncer social de inimaginables consecuencias.

¿La justicia es igual a dinero?


Por Nuria Araníbar

La primera impresión es que tuvo que pasarle una tragedia a una familia de “clase socioeconómica media alta”, que tienen acceso y las facilidades necesarias para reclamar sus derechos, para poner de nuevo el tema en la agenda pública y descubrir que hay muchas más víctimas de las “Barras Bravas”. Lastimosamente, en esta ciudad, ya habían ocurrido asesinatos y daños a terceros ocasionados por dichos grupos pero no se había hecho nada al respecto; inclusive ya había casos de barristas e inocentes muertos, pero ello no fue pretexto para que los medios ni las autoridades ni los clubes deportivos resuelvan los casos como debe de ser.

A pesar de todos los antecedentes que vimos tuvo que pasar el caso de Maria Paola Vargas para que el Ministerio del Interior y los clubes de fútbol hagan lo que debieron de hacer hace tiempo: que los clubes dejen de regalarles entradas a los barristas hasta que sean debidamente empadronados y documentados.

La medida llegó demasiado tarde para Maria Paola, sin embargo, dicha medida es sólo un paliativo.

Otra preocupación es que bastante gente ilusa cree que mandar a los integrantes de las barras bravas al servicio militar obligatorio soluciona el problema. No hay nada más falso. Lo único que haría eso es darle a dichas personas mayores facilidades para ejercer la delincuencia, acceso a armas de mayor alcance y mayores facilidades de rebajar a sus víctimas bajo la idealización del sometimiento para conseguir resultados. Por eso, todo servicio militar debe de ser voluntario.
Entre las barrabasadas dichas está la del Presidente Alan García, quién le pide a la policía “perdigonear” a los barristas que ocasionen desmanes.

En primer lugar deben de darse las facilidades para que la policía opere efectivamente (con lo cual puedan captar pruebas de los vándalos, puedan detenerlos y que no salgan impunemente) y por último, a problemas complejos deben de haber soluciones complejas y una respuesta “matonesca”, como la que da el presidente, sólo enervará conflictos e impulsará la desconfianza de la policía nacional haciéndola una “pandilla legal” ante los ojos de cualquier barra brava.